12.9.10

El copete de Hitler


20 de junio de 2007: “Al inaugurar el séptimo Encuentro Nacional de Presidentes de Tribunales Superiores de Justicia y Procuradores, [Enrique Peña Nieto] refirió que es momento de hacer una reflexión y de que se analicen ‘las experiencias de otras latitudes, incluyendo las que son más radicales y contundentes en su atención, y donde se penaliza incluso con la muerte el consumo y la venta de estupefacientes’.”

Qué genialidad: basta con matar a todos los consumidores de drogas para que desaparezca, como por arte de magia, el problemón del narcotráfico.

Más difícil que combatir las adicciones es evitar la existencia de individuos con las circunvoluciones cerebrales peinadas a la Hitler, es decir, prestos a reducir cualquier ecuación conflictiva en una elegante solución final:

¿Nos molestan los judíos, los gitanos, los homosexuales? Pues hagámoslos pantallas para lámparas. ¿No sabemos qué hacer con los adictos? Pues importemos juristas de Malasia, de Arabia Saudita y de Singapur para que nos ayuden a codificar la pena de muerte por posesión de cocaína y mariguana. En el camino ya se nos irá ocurriendo qué otras subespecies indeseables exterminar (ojo: los pobres también son muy desagradables; ah, y no hay que olvidar a los indios...) , y al final tendremos una población hermosa, depurada y, sobre todo, con ideas claras.

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