27.9.16

43 preguntas

1. ¿Quién ordenó el ataque y quién lo ejecutó y coordinó?
2. ¿Para qué?
3. ¿En qué momento se enteró Osorio Chong de lo que ocurría en Iguala y a qué hora le pasó la información a Peña Nieto?
4. ¿A dónde llevaron a los muchachos? ¿Qué les hicieron?
5. ¿Qué pretendía el gobierno federal al dejar el caso en manos de las autoridades guerrrenses?
6. ¿Están realmente involucrados en los hechos del 26 de septiembre José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda Villa?
7. ¿Por qué las autoridades de Guerrero y las federales no investigaron los presuntos hechos delictivos del ex edil y su esposa?
8. ¿Por qué no se sometió a investigación al ex gobernador Ángel Aguirre?
9. ¿Qué dicen los reportes del C4 que hasta la fecha se mantienen ocultos?
10. ¿Quién decidió destruir las grabaciones de las videocámaras del Palacio de Justicia, y por qué? ¿O no fueron destruidas?
11. ¿Por qué los rotundos y reiterados rechazos a investigar a mandos militares?
12. ¿A quién se le ocurrió la idea de la pira en el basurero de Cocula?
13. ¿Qué pretendía la PGR cuando decidió ocultar las prendas de vestir de algunos de los normalistas?
14. ¿Dónde está el quinto autobús y por qué el gobierno le presentó a los expertos del GIEI un vehículo distinto?
15. ¿Por qué los atacantes decidieron hacer una exhibición de saña inaudita con Julio César Mondragón?
16. ¿Por qué no se siguió desde los primeros días el rastro de los celulares de los muchachos?
17. ¿Por qué Jesús Murillo Karam aseguró el 7 de noviembre de 2014 que esos aparatos habían ardido junto con sus propietarios?
18. ¿Quién utilizó el celular de Julio César Mondragón en el Campo Militar Número 1 y en las inmediaciones del Cisen días después del ataque?
19. ¿De dónde sacó Tomás Zerón de Lucio el fragmento óseo pertenenciente a Alexander Zamora Venancio?
20. ¿Quién colocó, y para qué, 41 casquillos en el basurero de Cocula?
21. ¿Fueron también sembrados los otros fragmentos óseos que la PGR presentó a los integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense?
22. ¿Por qué no se investigó los indicios de tortura que presentaron los detenidos?
23. ¿Quién orquestó la campaña mediática de difamación en contra de los integrantes del GIEI?
24. ¿Por qué el gobierno federal se negó a otorgar una segunda prórroga al trabajo del GIEI?
25. ¿Por qué se hizo firmar una cláusula de confidencialidad imprescritible y obligatoria a los expertos que participaron en el segundo peritaje de fuego en el basurero de Cocula?
26. ¿Por qué el subprocurador Eber Betanzos presentó ante los medios sólo a uno de esos expertos y por qué impidió que los medios le formularan preguntas?
27. ¿Por que no se ha hecho público el contenido de ese segundo peritaje?
28. ¿Por qué no procedió ninguna acción en contra de Tomás Zerón de Lucio y del fiscal Gualberto Ramírez Gutiérrez?
29. ¿Por qué destituyó Arely Gómez al visitador general de la PGR, César Alejandro Chávez, quien recomendó turnar a la Secretaría de la Función Pública el caso de Zerón y de Ramírez a fin de que se iniciaran procesos administrativos en contra de ellos?
30. ¿Qué indujo a Peña Nieto a otorgar un nuevo cargo en su administración a Zerón de Lucio una vez que fue removido de la dirección de la Agencia de Investigación Criminal?
31. ¿Posee Zerón de Lucio información comprometedora para Peña Nieto?
32. ¿Qué ha estado ocultando el gobierno a lo largo de estos dos años?
33. ¿Cuánto valen los secretos protegidos?
34. ¿Cuánto se invirtió en promover una imagen internacional que resultó destruida por los sucesos de Iguala y por el manejo posterior de la investigación?
35. ¿Qué ocurre en el fuero interno de Peña Nieto cuando le gritan “¡asesino!” en los lugares a los que viaja?
36. ¿Cobraron Murillo Karam y Zerón liquidaciones semejantes a la que recibió Enrique Ochoa Reza al renunciar a la Comisión Federal de Electricidad para irse a dirigir el PRI?
37. ¿Sobreviviría el régimen si decidiera revelar la verdad sobre lo sucedido en Iguala el 26 de septiembre de 2014?
38. ¿Sobreviviría el régimen si decidiera sancionar a los responsables de las irregularidades acumuladas en la investigación oficial?
39. ¿Qué sabe el gobierno de Estados Unidos sobre el ataque contra los normalistas?
40. ¿Qué saben las cúpulas empresariales sobre el ataque contra los normalistas?
41. ¿Algún día un integrante de este régimen revelará, por interés o por remordimiento, la verdad?
42. ¿Cuánto tiempo falta para que el caso llegue a los tribunales internacionales?
43. ¿Dónde están los muchachos?

22.9.16

A los 43


Abel, Abelardo, Adán Abraján, Alexander, Antonio, Benjamín, Bernardo, Carlos Iván, Carlos Lorenzo, César Manuel, Christian Alfonso, Christian Tomás, Cutberto, Dorian, Emiliano Alen, Everardo, Felipe, Giovanni, Israel Caballero, Israel Jacinto, Jesús Jovany, Jonás, Jorge Álvarez, Jorge Aníbal, Jorge Antonio, Jorge Luis, José Ángel Campos, José Ángel Navarrete, José Eduardo, José Luis, Jhosivani, Julio César, Leonel, Luis Ángel Abarca, Luis Ángel Francisco, Magdaleno Rubén, Marcial, Marco Antonio, Martín Getsemany, Mauricio, Miguel Ángel Hernández, Miguel Ángel Mendoza y Saúl:

Están por cumplirse dos años sin ustedes. Bueno, no: en estos 24 meses ustedes han estado más presentes de lo que habían estado nunca. Nos hemos aprendido sus nombres y sus caras, nos hemos enterado de sus edades, sus lugares de origen, sus gustos y los nombres de sus padres. Sus papás, sus mamás y demás familiares, sus compañeros y sus amigos, han despertado cada mañana pensando en ustedes y se han ido a dormir –cuando pueden dormir– con la angustia de un día más acumulado sin saber qué les hicieron, dónde los tienen y por qué nos ocultan ambas cosas. Millones en México y en el mundo hemos compartido y acompañado esa angustia. Y ustedes han estado al frente de miles de manifestaciones y protestas en cientos de ciudades de muchos países y le han dado una voz definida a los infinitos murmullos que han dejado tras de sí las decenas de miles de desapariciones perpetradas antes y después de la de ustedes en el territorio mexicano.

No han estado ausentes, pues, pero se nos ha impedido verlos desde el 26 de septiembre de 2014. Sabemos que ese día ustedes salieron de Ayotzinapa con rumbo a Chilpancingo, que en el camino cambiaron de idea y se dirigieron a Iguala, que allí tomaron unos autobuses y que después se desencadenó una agresión oficial y brutal en contra de ustedes, de sus compañeros y de personas que ni siquiera los conocían. Sabemos que las fuerzas gubernamentales mataron a Julio César Mondragón y a Julio César Ramírez, a Daniel y a David, también alumnos de la Normal rural Raúl Isidro Burgos; a David Josué, un joven futbolista; a Victor Manuel, chofer de autobús, y a Blanca, que viajaba en un taxi. Sabemos que los agresores hirieron de gravedad a Aldo y a Édgar. Sabemos que muchos fueron maltratados por las corporaciones policiales y por personal del Ejército y sabemos que ustedes fueron capturados y que desde entonces no aparecen.

Sabemos también que por medio del centro de comunicaciones que enlazaba a las policías municipal, estatal y federal, a los mandos castrenses y al Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional, las más altas instancias del gobierno de Guerrero y del gobierno federal estuvieron al tanto, con detalle, de todo lo que ocurrió en Iguala esa noche y la madrugada siguiente. Más aun: conocieron cada uno de sus movimientos desde que ustedes salieron de Tixtla. Sabemos que, a pesar de ello, ninguna autoridad civil ni militar del país hizo nada por impedir la agresión.

Sabemos que en estos dos años el gobierno federal ha torcido las investigaciones, ha fabricado culpables, ha ocultado algunas evidencias e inventado otras y ha urdido episodios que jamás ocurrieron; que ha pretendido engañar al Equipo Argentino de Antropología Forense y a personal de la ONU y que se ha negado a permitir la comparecencia de altos mandos policiales y militares ante la justicia e incluso ante instancias de coadyuvancia internacionales como el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes. Sabemos que de los celulares de ustedes se hicieron llamadas con fechas muy posteriores al 27 de septiembre y que ninguna instancia oficial ha querido investigar ese dato.

Sabemos que el gobierno tiene los instrumentos, los recursos y la plena capacidad para conocer el paradero de ustedes. Sabemos que lo conoce. Pero seguimos sin saber a ciencia cierta por qué perpetró o ayudó en esa barbarie, o por qué se quedó cruzado de brazos, y por qué sigue negándose a informar dónde están ustedes y a decir la verdad sobre las razones que motivaron la agresión.

¿Fue una acción de terrorismo de Estado dirigida a escarmentar al conjunto de las normales rurales y de los movimientos populares? ¿Fue una acción orientada a encubrir intereses delictivos que habrían podido quedar casualmente al descubierto con la presencia de ustedes en Iguala? ¿Se trató de un ajuste de cuentas dentro del grupo en el poder para favorecer a algunos funcionarios y perjudicar a otros? ¿Fue un paso de una política deliberada de desestabilización en la zona en beneficio de grupos empresariales y/o criminales? ¿Fue una combinación de dos o más de esas razones?

En estos dos años el gobierno no ha podido evitar que salgan a relucir algunos rasgos de su insensibilidad, su torpeza, su crueldad y su podredumbre, pero es evidente que aún tiene mucho que ocultar y que por eso se ha negado a decir dónde están ustedes. Se ha empecinado en ello, aun a costa de perder la credibilidad que le quedaba, asistir al derrumbe de la imagen internacional que tanto dinero y esfuerzos le había costado construir y convertirse en objeto del odio y el desprecio de millones de personas en el país y en el planeta.

Muy honda ha de ser la sentina de oscuridad y de inmundicia desde la que se urdió la agresión contra ustedes, chavos de Ayotzinapa, como para que este régimen siga decidido a ocultarla al precio que sea. Es estremecedor pensar que los personeros del peñato inventan episodios horribles, como la pira del basurero de Cocula, con tal de mantener en secreto realidades que deben ser mucho más aterradoras; que asumen públicamente una supuesta incapacidad para impedir 43 desapariciones forzadas a fin de encubrir lo que verdaderamente son capaces de hacer y han hecho.

Pero el apabullante manto de sombras que este cúmulo de poderes antropófagos ha lanzado sobre ustedes, muchachos normalistas cargados de sueños, activistas y por ende generosos, terminará por desgarrarse. En estos más de setecientos días, ustedes y sus familias, en primer lugar, han estado trabajando para ello y han logrado congregar en la tarea a incontables personas de buena voluntad que no van a resignarse. Más temprano que tarde sabremos dónde están y por qué se los llevaron y los culpables de su ausencia pagarán sus delitos.

Abel, Abelardo, Adán Abraján, Alexander, Antonio, Benjamín, Bernardo, Carlos Iván, Carlos Lorenzo, César Manuel, Christian Alfonso, Christian Tomás, Cutberto, Dorian, Emiliano Alen, Everardo, Felipe, Giovanni, Israel Caballero, Israel Jacinto, Jesús Jovany, Jonás, Jorge Álvarez, Jorge Aníbal, Jorge Antonio, Jorge Luis, José Ángel Campos, José Ángel Navarrete, José Eduardo, José Luis, Jhosivani, Julio César, Leonel, Luis Ángel Abarca, Luis Ángel Francisco, Magdaleno Rubén, Marcial, Marco Antonio, Martín Getsemany, Mauricio, Miguel Ángel Hernández, Miguel Ángel Mendoza y Saúl: nos hacen falta. Los queremos mucho.


20.9.16

PEF: suicidas o sacrificables


Podría parecer paradójico que en uno de sus momentos de más acentuada debilidad política la Presidencia lance una ofensiva antipopular tan radical y generalizada como lo es el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2017 que el Ejecutivo presentó al Congreso de la Unión. La reducción o desaparición de partidas destinadas a la educación, la salud, el apoyo al campo, la defensa de derechos humanos, la prevención de la violencia de género, la vivienda, la cultura, la ciencia, la investigación y los servicios públicos, culmina la descarada abdicación a las responsabilidades del Estado con respecto a otros tantos derechos consagrados en la Carta Magna. En contraste, las previsiones económicas del gobierno federal son escrupulosamente serviles para con los grandes capitales nacionales y extranjeros, los acreedores –que el año entrante se comerán más dinero que el destinado a la salud, el desarrollo social y la educación, universidades públicas incluidas– y el enjambre de concesionarios y contratistas que explotan los recursos naturales y se apropian de tierras sin dar a cambio al país más que empleos miserables y devastación ambiental.

Se entiende –porque así se ha demostrado de 1988 en adelante– que en el grupo gobernante no hay interés alguno en proteger o beneficiar a los sectores mayoritarios de la población, pero llama la atención que un gobierno tan carcomido por la impopularidad, el desprestigio y el repudio como el actual se atreva a lanzar una propuesta de presupuesto desestabilizadora y generadora potencial de estallidos de descontento, es decir, que sea capaz de actuar en contra de sí mismo de manera tan manifiesta. Pero hay que recordar que así lo ha hecho con su desmanejo de la investigación por el crimen de Iguala, su incapacidad para al menos aparentar decencia en los escándalos de corrupción, su zarpazo criminal en contra de Nochixtlán y los cada vez más graves desfiguros presidenciales.

Una explicación a esta aparente paradoja es que a los verdaderos amos del poder en México –es decir, las cúpulas empresariales y mediáticas, las corporaciones extranjeras, el Departamento de Estado y sabrá Dios qué instancias menos respetuosas del formalismo legal– le han quitado ya toda autonomía al actual gobierno, que no les interesa asegurarle una mínima gobernabilidad y que incluso estarían dispuestos a sacrificarlo en algún momento de su último tercio si ello puede ayudar en alguna medida a una recomposición política del régimen. Y de paso podrían contratar a un equipo menos inepto para que administre de aquí a 2018.

El peñato –parecen calcular los verdaderos poderosos– ya sirvió para lo que sirvió: implantar las reformas estructurales; ahora, que se desgaste hasta el colapso siempre y cuando la impunidad, la política neoliberal y las redes de corrupción permanezcan intactas; que los inconformes de ahora y los agraviados de siempre se encarguen de tumbar al presidente, que festejen su victoria y que el hombre se lleve consigo toda la impopularidad acumulada por la institucionalidad a lo largo de varios sexenios. ¿Y después? ¿Qué instancia popular será capaz de disputar al Congreso –dominado por el Pacto por México– la facultad de designar a la autoridad ejecutiva para los próximos dos años? ¿Qué organización o suma de organizaciones con presencia nacional podría arrebatar hoy en día el poder a la oligarquía político-económica-mediática?

La movilización popular ante la brutalidad del PEF es, desde luego, necesaria, como lo es el preservar, profundizar y extender el conjunto de los movimientos sociales, pero la presente no parece ser la hora propicia para la batalla final en contra del poder oligárquico. La descomposición imparable del gobierno –y es previsible que ese fenómeno no se detendrá en los próximos 26 meses– debiera ser vista como la oportunidad para fortalecer las expresiones de poder popular, las estructuras comunitarias y horizontales; trabajar, al mismo tiempo, en la construcción de un programa popular mínimo que sume experiencias y demandas, excluya o ponga entre paréntesis sectarismos y desavenencias (algunas, fundadas e históricas y otras, irrelevantes y frívolas) y asuma el carácter complementario de métodos de lucha; articular las resistencias desde abajo con el ejercicio de cargos ejecutivos y legislativos de representación popular; avanzar en alianzas electorales locales viables y fortalecer una organización capaz de asegurar y defender el triunfo de una plataforma de gobierno en los comicios de 2018.



15.9.16

Grito de todos



Vivan los cantos y los saludos en la soberanía de las calles y las plazas. Vivan las asambleas, los debates públicos y los mítines. Vivan las marchas. Vivan los volantes y los blogs y los whatsapps y los periódicos pobres que circulan de mano en mano, de pantalla en pantalla, de boca en boca, de conciencia en conciencia, de lucidez en lucidez, de duda en duda. Vivan los libros y los artículos escritos para entender y proponer, para salir al paso de la mentira, para esclarecer el país y el mundo. Vivan los videos que documentan la infamia.

Viva la dignidad del pueblo ante la indignidad de los gobernantes. Viva la organización que brota en los rincones del territorio y que se extiende como un mar de esperanza. Viva el surco en que se siembra la conciencia. Viva la honradez combativa de los movimientos populares. Viva el avance de las resistencias. Vivan los ciudadanos huérfanos de gobierno que se organizan para resolver y se preparan para gobernar. Vivan quienes trabajan sin descanso tocando puertas y abriendo corazones. Vivan los sindicalistas que no se rinden ante la ofensiva neoliberal. Vivan los ambientalistas que enfrentan persecución, cárcel y asesinato por defender nuestro entorno. Vivan quienes defienden su manera de vivir sin imponerle nada a nadie. Vivan los que mandan obedeciendo y viva la regeneración nacional.

Vivan las enfermeras y los médicos; las cocineras y los herreros; los físicos y las filósofas; los talabarteros y las vendedoras; los ambulantes y las contadoras; las escultoras y los escritores; las parteras y los jimadores; los historiadores y las bioquímicas; los mecánicos y las dentistas; los electricistas y los carteros; los informáticos y las recepcionistas; los músicos y las actrices; las sobrecargos y los bailarines; los campesinos y las obreras.

Vivan los curas y las monjas que trabajan al lado de los débiles; las y los legisladores que no traicionan a sus representados; los alcaldes y las jefas delegacionales honestas; los policías que cuidan a los ciudadanos en lugar de extorsionarlos; los funcionarios que administran el presupuesto sin meterle mano; los soldados y marinos que se disparan en un pie antes de disparar contra sus hermanos del pueblo.

Vivan los jóvenes que rechazan la herencia de homofobia, de misoginia y de violencia. Vivan las chavas y los chavos que toman la historia en sus manos. Vivan las jubiladas y los jubilados que entregaron millones de sus horas a la construcción de México. Vivan las mujeres que han conquistado mucho pero siguen mirando sin cansancio el horizonte de su liberación definitiva.

Vivan nuestros hermanos migrantes, traicionados desde la presidencia.

Viva el movimiento de los trabajadores de la salud. Vivan las policías comunitarias. Vivan los jornaleros de San Quintín. Vivan las trabajadoras de la maquila de Ciudad Juárez. Vivan los maestros democráticos de todo el país. Viva la lucha magisterial en defensa de la enseñanza pública.

Viva el Artículo 39 constitucional. Viva la separación entre la Iglesia y el Estado. Viva el federalismo verdadero. Viva el Municipio Libre. Vivan los derechos a la salud, a la educación, al trabajo, al salario remunerador, a la vivienda y a la cultura.

Viva Asunción Nochixtlán, Viva Arantepacua. Viva Xochicuautla. Viva Cherán. Vivan todos los pueblos dignos del país. Vivan los barrios urbanos.

Vivan el Distrito Federal y los defeños que resisten la ofensiva privatizadora de sus calles y de sus espacios verdes.

Vivan los presos políticos, los exiliados, los perseguidos y los desplazados.

Vivan los normalistas y vivan nuestros 43 desaparecidos, y vivan todos nuestros desaparecidos.

Vivan los niños de la Guardería ABC. Vivan los muertos de la guerra gubernamental. Vivan las muertas de Juárez. Vivan las víctimas de la homofobia. Vivan los periodistas caídos en la lucha por la verdad.

Viva Cuauhtémoc. Viva Gonzalo Guerrero. Viva Bartolomé de las Casas. Viva Francisco Tenamaztle. Viva Jacinto Canek. Viva Vasco de Quiroga. Viva Gaspar Yanga. Viva Gabriel Teporaca. Viva fray Servando Teresa de Mier. Viva Francisco Primo de Verdad. Viva Miguel Hidalgo. Viva Josefa Ortiz de Domínguez. Viva Juan José de los Reyes Amaro. Viva Manuela Herrera. Viva José María Morelos. Viva Leona Vicario. Viva Epigmenio González. Viva Mariana Rodríguez del Toro. Viva Francisco Xavier Mina. Viva Gertrudis Bocanegra. Viva María Fermina Rivera. Viva Narciso Mendoza. Viva María Tomasa Estévez. Viva Vicente Guerrero. Viva Catalina González, “La Generala”. Viva el Batallón de San Patricio. Viva Benito Juárez. Viva Guillermo Prieto. Viva Ignacio Zaragoza. Viva José Santos Degollado. Viva Melchor Ocampo. Viva Mariano Escobedo. Viva Vicente Riva Palacio. Viva Ignacio Manuel Altamirano. Vivan Ricardo y Enrique Flores Magón. Viva Elvia Carrillo Puerto. Viva Juana Belén. Viva Emiliano Zapata. Viva María Arias Bernal. Viva Aquiles Serdán. Viva Hermila Galindo. Viva Belisario Domínguez. Viva Margarita Ortega. Viva Francisco Villa. Viva Dolores Jiménez y Muro. Viva Elisa Acuña. Viva Antonio Díaz Soto y Gama. Viva María Talavera. Viva Elisa Griensen. Viva Felipe Carrillo Puerto. Viva Lázaro Cárdenas. Viva Francisco J. Múgica. Viva Heriberto Jara. Viva Rubén Jaramillo. Viva Benita Galeana. Viva Valentín Campa. Viva Lucio Cabañas. Viva Demetrio Vallejo. Viva Genaro Vázquez. Viva Dení Prieto. Viva José Revueltas. Viva Sergio Méndez Arceo. Viva Heberto Castillo. Viva Josefina Reyes. Viva Monsiváis. Viva Bety Cariño. Viva Marisela Escobedo. Viva Samuel Ruiz.

Vivan las nochebuenas del invierno, la flor de la biznaga del verano, el cempasúchil de noviembre, las jacarandas de la primavera.

Viva la soberanía nacional.
Viva la verdad.
Viva la honradez.
Viva la solidaridad.
Viva la paz.
Viva la vida.
Viva México.


14.9.16

Oportunismo y reacción


A los judíos no se les permitía poseer tierras; a los indios les estaba prohibido montar a caballo; los gitanos tenían que volverse sedentarios a huevo; las mujeres no podían ejercer la medicina y, en tiempos más recientes, votar; los negros tenían vetado el acceso a los parques; si los moros querían permanecer en España tenían que dejar de ser musulmanes y convertirse al cristianismo; a los palestinos, los saharauis y los kurdos, entre otras nacionalidades, se les sigue negando el derecho a tener país y pasaporte y en la visión trumpiana los mexicanos, por el solo hecho de serlo, están condenados a ser violadores y drogadictos, de modo que ante ellos no hay más remedio que construir un muro. La infracción de esas normas discriminatorias ha sido castigada en diversos momentos de la historia con multas, cárcel, latigazos, mutilación, hoguera y muerte.

Cómo no van a resultar abominables las marchas del pasado fin de semana “en defensa de la familia”, inscritas en esas tradiciones de exclusión, fobia, conversión y exterminio. Los convocantes y sus huestes no hicieron uso de su derecho de manifestación para demandar una mejoría en su situación ni para reivindicar un derecho para sí mismos sino para exigir que se niegue el derecho al matrimonio a las parejas del mismo sexo y el derecho a la adopción a todas aquellas familias que no tengan como núcleo una pareja heterosexual. La ofensiva no va sólo en contra de las diversidades sexuales sino también en contra de madres y padres solteros y formas de convivencia de cualquier tipo que no pasen por un matrimonio entre un hombre y una mujer.

Las dirigencias religiosas –que son principalmente católicas, pero que incluyen también a protestantes, maronitas, ortodoxos y otros– se aliaron con sectores laicos de ultraderecha para manipular las fobias sociales largamente arraigadas a fin de promover una discriminación brutal en un remedo de libertad de manifestación que es en realidad un intento de anulación totalitaria. ¿Quieres vivir en familia? Cásate. ¿No puedes porque tu pareja y tú son del mismo sexo? Cambia de identidad y de preferencia. ¿Eres madre soltera? Búscate un marido. ¿No quieres o no puedes? Jódete y vive en la marginalidad.

La familia –sea del tipo que sea– es el sitio social en el que se brinda afecto y cuidado y se inculca principios éticos a las personas pero es también el lugar primigenio de la violencia y de la violación –antes incluso que el templo y la escuela– y el foco de infección primaria de la sumisión, la corrupción, la manipulación y la mentira. La consigna “no te metas con mis hijos”, lanzada como arma arrojadiza en contra de quienes aspiran a construir una familia distinta a la que dictan las iglesias y la moral burguesa, es profundamente mendaz porque no defiende a los hijos propios sino que apunta a arrebatar a otros la capacidad de cuidar, educar y formar hijos, acaso de manera tan incierta como los criados en esas familias “normales”, salvo por el hecho de que probablemente tendrían menores tendencias a la exclusión, la misoginia y la homofobia.

En su gran mayoría las familias de cualquier tipo están severamente amenazadas no por el matrimonio igualitario sino por la pobreza, los brutales recortes en educación, salud y cultura, la desbocada violencia delictiva, los abusos policiales, la descomposición institucional, la degradación ambiental y la venta incontrolada de alimentos chatarra.

Ahora bien: la reacción totalitaria que salió a las calles el sábado pasado –y que exige, para colmo, ser recibida con tolerancia, pluralidad y espíritu de apertura– es consecuencia de la forma electorera, hipócrita y oportunista con que el asunto del matrimonio igualitario fue manoseado por el peñato en mayo pasado sin más propósito que darle votos al PRI en los comicios del mes siguiente. Hay que desconocer del todo la ideología conservadora y autoritaria del grupo en el gobierno para suponer que la iniciativa responde a un propósito de inclusión y de respeto a los derechos humanos. Todo indica, por el contrario, que se trató de un gesto de bote pronto, de una ocurrencia tan sacada de la manga como lo fue la invitación a Trump.

En esa maniobra, entre muchas otras, se evidencia la absoluta falta de sentido del desgobierno en curso. La iniciativa se presentó sin haber desarrollado una mínima campaña educativa orientada a la población abierta y sin articulación política con la comunidad LGBTTI. La reacción gobernante no puede amanecer de pronto una mañana vestida de progresista sin abrir con ello una caja de Pandora.

(Ilustración: George Grosz. “Los pilares de la sociedad” – 1926)

8.9.16

Nochixtlán sigue doliendo





Renunció Manlio Fabio a la dirigencia del PRI y levantó una polvareda de comentarios, rumores e interpetaciones sobre los movimientos digestivos en las tripas del régimen tras la catástrofe electoral de dos semanas antes. Pero la afrenta de Nochixtlán, con sus muertos y sus heridos inocentes a manos de las fuerzas federales, estaba en carne viva. El aún jefe de la Policía Federal, Enrique Galindo Ceballos, dijo con toda la tranquilidad del mundo que sus efectivos, unos dos mil, habían acudido desarmados y que habían sido víctimas de una emboscada, y que los documentos gráficos que demostraban lo contrario seguramente eran engendros del Photoshop.

En los días siguientes el régimen tuvo que abrir, por medio de la Secretaría de Gobernación, la válvula de las negociaciones con el profesorado democrático y en los días siguientes ensayó ademanes distractores. Luego de 48 horas de clandestinidad, Aurelio Nuño compareció con gestos inseguros y temblorosos –cuándo, él– para asegurar que no tenía nada que ver, etc. Luego se anunció un brutal recorte en el gasto federal de educación y salud y se le echó la culpa a los ingleses porque se habían salido de la Unión Europea y con ello habían introducido factores de desasosiego en las finanzas mundiales. Y seis días más tarde, en la localidad mixteca asaltada por las fuerzas del gobierno, había heridos de bala que no habían recibido atención médica.

Peña Nieto presumía su insólito disfraz de progre y enviaba saludos por Twitter a la Marcha del orgullo LGBTTI. Pero Nochixtlán seguía doliendo y nadie en el régimen explicaba quién y por qué ordenó a los efectivos policiales –los federales propiamente dichos y los de la Gendarmería– disparar contra los integrantes de la barricada, gasear a todo un barrio, capturar a los deudos que asistían a un entierro en el cementerio y emprender una cacería de inocentes en el pueblo.

Amnistía Internacional habló del escándalo de las mujeres detenidas y torturadas de manera habitual por las corporaciones policiales y militares y con ese agregado al telón de fondo Enrique Peña Nieto marchó a Canadá para que escuchar los gritos de “¡asesino!” y para que Barack Obama y Justin Trudeau lo despreciaran en forma explícita y a cámara. De paso, y a contrapelo de los encuentros en curso en Gobernación dijo que la reforma “educativa” “no estaba sujeta a negociación”. Pero Nochixtlán siguió doliendo y exasperando.

Diez días después de la barbarie gubernamental, la Segob anunció que los daños a las víctimas de Nochixtlán serían reparados y que una delegación oficial viajaría a la localidad para que el gobierno se enterara de las consecuencias de lo que él mismo había perpetrado. Bajo la lluvia de mentiras urdidas por las cúpulas empresariales nacionales y oaxaqueñas sobre “desabasto” en Oaxaca, Miguel Ángel Osorio Chong dijo que se había “agotado el tiempo” y que las autoridades procederían al desalojo de los bloqueos. Como si el azaroso reloj gubernamental no se hubiera cansado desde antes, desde el 19 de junio, cuando policías federales mataron e hirieron a civiles en Asunción Nochixtlán.

El peñato traicionó su promesa de que la reforma energética impulsaría reducciones en las tarifas de la energía y la CFE anunció alzas en los costos de la electricidad. Un día después el país entero fue sacudido por una jornada de manifestaciones de los maestros en lucha con apoyo de padres de familia y ciudadanía en general. El gobierno buscó una salida fácil y sacó del bote de la basura a la cúpula charra del SNTE para hacerle unas concesiones que hasta ahora se niega a realizar al magisterio democrático. 18 días después de la masacre un alto funcionario gubernamental –Roberto Campa Cifrián– visitó por primera vez Nochixtlán, en medio de gritos de protesta. Hizo promesas. El Senado se dio cuenta de que era necesario cuando menos “revisar” la reforma “educativa”. Y Nochixtlán seguía doliendo.

Peña pidió perdón a los mexicanos por sus escándalos de corrupción –no por los actos que los generaron– pero no por las muertes de civiles a manos de la policía bajo su mando ni por la brutalidad que se abatió sobre una población entera. Hacienda volvió a apretar las tuercas –y a traicionar las promesas gubernamentales– con un nuevo gasolinazo. El último día de agosto cerca de un centenar de sobrevivientes de Nochixtlán llegaron hasta la capital de la República con sus heridas a cuestas. Expusieron con detalles la barbarie de la que habían sido –y seguían siendo– víctimas. Contaron cómo fueron perseguidos en sus casas, cómo fueron gaseados con granadas y desde un helicóptero, cómo se les negó la atención médica, cómo se persiguió a los heridos.

Los empresarios aumentaban el nivel de su chantaje. Pedían sangre de maestros y comunidades a cambio de seguir pagando impuestos. Pero la PGR se vio obligada a soltar a los dirigentes de la Sección 22 a los que había mantenido presos. En Río de Janeiro el régimen evidenció su pésimo manejo de la política deportiva. Peña se quejó de quienes dan malas noticias. Y Asunción Nochixtlán seguía curándose las heridas con sus propios recursos, y seguía doliendo.

La CNDH estableció que el 22 de mayo del año anterior, en Tanhuato, Michoacán, la Policía Federal había asesinado a 22 personas. La misma Policía Federal comandada por Enrique Galindo Ceballos que atacó la localidad mixteca poco más de un año después. En San Salvador Atenco, diez años después de la brutal represión lanzada por Fox y Peña Nieto en contra de ese pueblo mexiquense, integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra fueron atacados por un grupo de golpeadores que los deslaojó del plantón que sostenían para impedir la construcción de la autopista hacia el negocio inmobiliario del nuevo aeropuerto.

Se descubrió que Peña había plagiado al menos un tercio de su tesis de licenciatura y las redes sociales tronaron en su contra. Llegó el anuncio del reinicio de clases. En los muros de la parroquia de Nochixtlán seguían los clavos usados para colgar las botellas de suero y el bloqueo carretero usado como pretexto para la represión seguía siendo un sitio de congregación para el pueblo. Los deudos de las víctimas desconfiaban de todo y de todos pero se avenían a contar las razones de su desconfianza: el gobierno los masacró, los gaseó, los persiguió, los privó de la libertad y después les mintió, los engañó, les hizo promesas falsas. No faltó quienes salieran a lucirse ante la opinión pública ni los visitantes de ocasión que pretendieron utilizar el nombre de la población para obtener dividendos políticos. Y los deudos seguían llorando a sus muertos sin justicia, sus heridas no sanadas, su pueblo aún estremecido por el miedo.

Galindo Ceballos fue echado del puesto por lo ocurrido en el rancho michoacano, no por lo sucedido en la población mixteca oaxaqueña. Y vino Trump, y Peña Nieto fue a China a ponerle buena cara a Obama, y Videgaray se fue a su casa de Malinalco a descansar de tantos servicios prestados a la patria, y en Nochixtlán siguen pendientes la reparación y la justicia, y sigue doliendo.

6.9.16

Dos años de soledad



¿Y qué viene? Es claro que de aquí al 1 de diciembre de 2018 el país tendrá en la jefatura del Estado a un hombre cercado e inhabilitado por sus propias decisiones desastrosas, sus carencias maquilladas de virtudes y su portentosa capacidad para generar consensos en contra de sí mismo. Ya no se trata únicamente de los sectores democráticos y patrióticos que se opusieron desde el inicio a las reformas peñistas y de los gremios afectados por ellas y por la continuidad del neoliberalismo privatizador, corrupto y desintegrador. Es la coalición misma que detenta el poder –cúpulas empresariales, partidos del Pacto por México, cacicazgos regionales y sindicales, más otros integrantes aun menos presentables– la que encontró una oportunidad perfecta para autodisolverse.

La invitación a Trump y la imperdonable obsecuencia de Peña durante el encuentro ha sido el pistoletazo de salida para confirmar los deslindes con respecto del peñato. La mayor parte de quienes en su momento negaron o minimizaron el fraude con las tarjetas Monex y Soriana y aplaudieron la entrega de los recursos naturales al extranjero, la adhesión de México al Acuerdo Transpacífico, la participación en fuerzas multinacionales y otros actos de traición a los intereses nacionales, hoy se rasgan las vestiduras y se han lanzado a denostar a quien, hasta hace dos años, era defendido y retratado por ellos como un líder audaz, renovador y necesario. Las voces que hasta hace muy poco justificaban al poder victimario (de Atenco a Iguala), quienes se mostraban indulgentes ante la impudicia de la Casa Blanca, OHL e Higa, los programas de tele que antaño omitían pifias y atrocidades, ahora se indignan por la recepción de Estado que se brindó en Los Pinos al enemigo de los mexicanos. En privado, en los pasillos de la administración pública, muchos funcionarios no le perdonan a Peña que haya desbaratado en un cuatrienio el gran proyecto priísta de recuperación de la Presidencia, un proyecto que costó años de trabajo pero, sobre todo, astronómicas cantidades de dinero.

Se queda solo para lo que resta de su periodo. Si tuviera conexión con la realidad seguramente optaría por constreñirse a un ejercicio meramente administrativo y gerencial y a mantener un bajo perfil en los siguientes 27 meses. Pero la conflictiva crispación a la que ha llevado al país obliga a la Presidencia a emitir posicionamientos en torno a un montón de problemas y además sus inocultables fallos de percepción (“no entiende que no entiende”) le impedirán guardar la estricta discreción para no empeorar los grados de repudio que enfrenta.

Es probable que en diversos rincones de las cúpulas del poder exista la tentación de prescindir del gobernante como una medida extrema de control de daños: sacarlo del cargo en forma anticipada podría ser una forma de soltar lastre, atribuir la responsabilidad de la catástrofe a un defenestrado y preparar de esa manera una recomposición del régimen oligárquico con miras a las elecciones previstas para 2018. Pero una presidencia interrumpida pondría en grave riesgo la continuidad del acuerdo que aglutina a la oligarquía política y empresarial: la preservación transexenal de la impunidad, la corrupción y el modelo económico. Ese pacto requiere, para su cumplimiento, de sexenios completos. De modo que no es probable que la oligarquía dominante intente una medida tan extrema como colocar al atlacomulquense en la situación de pedir licencia. Más bien parece lógico que el componente empresarial y mediático abandone al PRI y a sus suspirantes y busque otros seis años de corrupción, impunidad y neoliberalismo inflando una candidatura de Margarita Zavala de Calderón o de alguien por el estilo.

El lapso que le queda al peñato será, pues, desgastante, árido y potencialmente explosivo, con la Presidencia vilipendiada por el conjunto de la sociedad, los conflictos sociales irresueltos e irresolubles, el horizonte económico cargado de malos presagios y el desprecio y la animadversión del poder estadunidense, sea cual sea el vencedor en los comicios de noviembre. Está por verse, además, qué otras ocurrencias brotan del equipo de Los Pinos.

Peña y su puñado de incondicionales tienen por delante dos años de soledad que a los mexicanos nos van a parecer cien. Pero eso sí: al igual que la estirpe de los Buendía, “no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra”.

1.9.16

Encuentro en Ixcotel




La mayor parte de estos hombres han pasado media vida en la cárcel y se les nota en el aplomo y la serenidad. En un sentido o en otro, la prisión curte. Fortalece la veta antisocial de los delincuentes incorregibles, conduce a algunos corregibles al arrepentimiento y templa la determinación justiciera de los presos políticos. Estamos ante individuos que deberían estar próximos a la jubilación pero que no esperan eso sino la libertad. Son los presos políticos loxichas recluidos en la Penitenciaría Central del Estado de Oaxaca, situada en Santa María Ixcotel, en las afueras de la capital oaxaqueña, y tristemente célebre por las condiciones deplorabilísimas y exasperantes en las que se mantiene a los internos.

En general, las prisiones del estado “están convertidas en un espacio de castigo para pobres y marginados, en centros de abuso donde los derechos humanos son violados de manera sistemática, tienen marcadas carencias organizacionales y serias deficiencias funcionales; hay corrupción en todas sus modalidades, tráfico de influencias, rezago de expedientes, introducción, venta y consumo de drogas, prostitución, violencia y hacinamiento”, se señalaba hace un par de años en un informe de la Comisión Regional de Derechos Humanos Mahatma Gandhi A.C. A eso hay que agregarle las prácticas de autogobierno, las frecuentes plagas de ratas o las inexplicables omisiones del gobierno estatal a la hora de enviar dinero para la comida de los internos. Ixcotel no es la excepción; más bien resulta representativa de una situación que ni las autoridades federales ni el ya casi ex gobernador Gabino Cué han querido o podido corregir.

Estamos ante Agustín Luna Valencia, Fortino Enríquez Hernández, Justino Hernández José, Abraham García Ramírez y Álvaro Sebastián Ramírez. Falta Zacarías Pascual García López, quien se encuentra en el CEFERESO No. 13 de Nengolí, Miahuatlán, una cárcel privada construida por el caderonato bajo las directrices de la Iniciativa Mérida. Están también en el encentro los también presos políticos César Mendoza (periodista) y los activistas sociales Adan Mejía y Librado Baños.

Los dos primeros están por cumplir 20 y 19 años de reclusión, respectivamente, acusados de participar en el ataque lanzado por el Ejército Popular Revolucionario (EPR) en agosto de 1996 en La Crucecita, en la bahía de Huatulco, en contra de fuerzas militares y policiales. La hemeroteca cuenta que “en el centro turístico de Huatulco una columna de unos 15 integrantes del EPR irrumpió en el parque central de la localidad, procediendo a disparar al aire y contra los escaparates de los comercios. Una bala perdida impactó a un civil quien resultó muerto. Otra ráfaga disparada contra las oficinas del Ministerio Público mató al vendedor de artesanías Marcelo García, quien dormía a las puertas de ese local […] Tanto en su llegada como en el retiro recalcaron que el EPR existe en Huatulco y en México. La estancia del grupo armado fue de aproximadamente 20 minutos, de 0:20 a 0:40. No fue posible determinar el número de personas que dispararon en los alrededores de La Crucecita pues estuvieron cubiertos entre el monte y en algunos edificios de las principales calles de la bahía. La salida de los miembros del EPR se realizó en un camión de carga el cual abordaron a una cuadra del parque central sobre la avenida Carrizal”.

Sentenciados en diversas instancias por delitos relacionados con aquella acción, los reclusos de Ixcotel defienden enérgicamente su inocencia: “Después de las detenciones de las autoridades municipales, los cuerpos policiacos y el Ejército Mexicano iniciaron una ola de represión; encarcelaron a más de 250 indígenas que fueron obligados, mediante crueles torturas físicas, psicológicas y amenazas de muerte, a firmar hojas en blanco, y con engaños los obligaron a declararse culpables de los delitos que no cometieron. Luego los vincularon al EPR, lo que es totalmente falso.” Y denuncian: “Nuestro único delito es ser indígenas zapotecos del sur, vivir en la marginación y pobreza extremas, trabajar de la mano con nuestros hermanos del pueblo y pensar diferente a la clase en el poder. Las autoridades de los dos niveles de gobierno han violado gravemente nuestros derechos humanos, situación que ha causado y sigue causando daños irreversibles a nuestras familias e hijos”
.

Aun si fueran culpables, todos habrían tenido que estar ya libres por beneficios legales. Pero en este caso, como en tantos otros, la autoridad se ha encarnizado y se ha negado a concederles las reducciones de condena establecidas en la ley. Pareciera que el Estado quiere llevar el escarmiento hasta el último minuto de prisión. O más, si puede. La decisión está en manos del comisionado de Seguridad Pública, Renato Sales. El caso ha sido retomado por diversos medios como Proceso (https://is.gd/ycs3NG), Deinformémonos, Contralínea y, desde luego, La Jornada. Pero el agravio sigue allí, año con año, mes tras mes, hora tras hora, como si la estela sangrienta del zedillato no terminara de desvanecerse. Hay que recordar con cuánta saña fue implantada la política de contrainsurgencia entre 1994 y 2000 y cuánto se empecinó el gobierno en perseguir a las comunidades indígenas y campesinas, insurrectas o no. Las toponimias de Aguas Blancas, El Bosque, El Charco y Acteal son recuerdo de ello.

Pero la represión continúa a lo largo de las presidencias panistas y de este priísmo que volvió para pudrirse a la vista del público. Las detenciones de los luchadores sociales Adán Mejía y Librado Baños son menos antiguas pero su arresto y proceso siguen las mismas pautas de franco atropello a los derechos humanos. El preso más reciente es el periodista César Mendoza, detenido por documentar las movilizaciones del movimiento magisterial. Como lo informó la agencia Quadratín, antier y ayer integrantes de la Unión de Artesanos y Comerciantes Oaxaqueños en Lucha (UACOL) bloquearon el acceso a los juzgados de Ixcotel por las inconsistencias en el proceso de Adán Mejía; en efecto, el lunes pasado la juez quinto de lo penal, Nancy Hernández López, le negó las medidas cautelares con un argumento sin peso legal: “Nancy Hernández dijo que Adán se podría fugar porque tiene familiares y amigos en otros estados que lo pueden ayudar”, informó Calipso Mejía, hermana del recluso.

Al otro lado de la mesa nos encontrábamos Araceli Damián, Citlalli Hernández Mora, Irma Eréndira Sandoval, Layda Sansores y Guillermo Santiago, legisladores; Carlos Figueroa y Martín Sandoval, integrantes del CEN de Morena; John Ackerman y el que escribe, articulistas. El encuentro tuvo lugar el viernes 26 de agosto en el marco de una gira de trabajo (organizada y coordinada por John) de la comisión de enlace entre Morena y el magisterio en lucha.


19.8.16

El triunfo celestial
de la clemencia



En los tiempos que corren la expresión contra natura tiene una nueva connotación negativa. Si desde hace siglos la clerigalla considera antinatural el sexo por mero placer –como si las ratas copularan por deseo de procreación–, ahora se le han unido otros sectores para los cuales el ir contra los dictados de la madre suprema (Gaia o Pachamama, pongámosle) es un pecado mortal necesariamente asociado con la deforestación catastrófica, la ingesta de cancerígenos o ese Apocalipsis indeterminado que va, según la temporada, de los hielos del invierno nuclear a los sofocos del calentamiento global. En contraste, toda cosa material o actividad que sea biodegradable y rica en fibra será vista como signo inequívoco de santidad.

Pero no. Ultimadamente no hay elaboración más artificial que la preocupación por el entorno o que la ética, la cual es un esfuerzo racional por desnaturalizarnos, es decir, por reprimir nuestros instintos naturales con base en principios superiores que no aparecen en estado natural por ninguna parte. Otra cosa contra natura es la compasión. Salvo en algunos dudosos videos de Youtube, como ese en el que un gato le da de comer a un pajarito famélico, no veremos nunca que un tiburón, como no sea por saciedad, le perdone la vida a una sardina, que un cisticerco sienta remordimientos por el deterioro físico que pueda causarle a su organismo anfitrión ni  que un grupo de leonas organice un taller de sororidad con las cabras. Incluso quienes creen en el karma y el ciclo de reencarnaciones, como Else Byskov, reconocen que “en el reino animal [es decir, en el ámbito de lo meramente natural] no hay cabida para la piedad o la compasión” y que se trata de matar o morir”. Pensándolo bien, la observación es plenamente aplicable al reino vegetal, como me quedó claro con la muerte reciente de mi limonero, asesinado por un filodendro ojete que lo privó de la luz solar. Posiblemente la excepción (a menos que decidan creerle al video de Youtube) sean los mamíferos superiores y, especialmente, los primates. Frans De Waal, aunque detractor de la teoría del contrato social (que es eminentemente humanófila), señala que chimpancés, bonobos y otros primates “tienen capacidades para la reciprocidad y la venganza, la aplicación de normas sociales, la agresión, la resolución de conflictos, la compasión y la empatía”.

La razón de la escasez (por no decir ausencia total) de piedad en especies no humanas es simple: ese sentimiento tiene como condición previa la empatía, que es la capacidad de imaginar, conocer o cuando menos percibir, los sentimientos del otro, y requiere de habilidades cognitivas y emocionales no muy presentes que digamos en organismos escasos de tejido neuronal.

Es cierto que esta idea de la compasión como atributo casi exclusivo de los humanos (o de los primates en general), leída en clave antropocéntrica, da pie a la idea de una superioridad humana sobre el resto de las especies e incluso a la fábula chovinista del “rey de la creación”. Y esas concepciones han fundamentado la realización de innumerables atrocidades, cometidas en lo individual o en lo social, y han aceitado, con respecto a los animales, el sentimiento contrario a la piedad: la felicidad por el sufrimiento o dolor de otro ser u organismo, una cosa horrible para la que el español sólo tiene el verbo “regodearse”, que el alemán codifica en una palabra precisa, schadenfreude, y para la que los tecnócratas neoliberales mexicanos tienen una clara vocación.

Ahora imagínense que no estamos en la segunda década del siglo XXI sino en la última del XVIII, y no en los ámbitos ilustrados de Europa sino en el pueblo de la Real Corona de Chiapa de Indios, hoy Chiapa de Corzo. En ese tiempo y lugar fue compuesta la fábula La tentativa del león y el éxito de su empresa, en la que se “sintetiza a la perfección las inquietudes comunes a los enciclopedistas hispanoamericanos de finales de aquella centuria, al tiempo que anticipa las preocupaciones sociales y culturales de los grandes libertadores del siglo siguiente”. Se trata de un romance heroico de 414 versos (es decir, endecasílabos asonantados en los pares) en el que un joven león inexperto, ególatra y necio, se niega a aceptar que hay un animal capaz de vencerlo –el humano– y parte en su búsqueda para reafirmarse. Cuando por fin lo encuentra, es derrotado en primera instancia por el ingenio del bípedo y en segunda y definitiva, por su piedad.

Es un tanto extraño que, cuando hablan de fabulistas mexicanos de la época, autores como Pedro Henríquez Ureña, José Juan Tablada o Arturo Orozco Torre mencionen al michoacano Fray José Manuel Martínez de Navarrete (1768-1809) y omitan al autor de La tentativa, el chiapaneco Matías Antonio Córdova Ordoñez, o Fray Matías de Córdova, como pasó a la historia, aunque no mucho. Es raro también que éste, a pesar de su decisiva intervención para la separación de Chiapas de Guatemala sea lectura obligatoria en las escuelas del país vecino y no en las de México salvo, claro, las chiapanecas.

Aquel dominico, tapachultense de nacimiento (17 de marzo de 1766) era individuo leído y hombre de mundo. Estudió primeramente en el Seminario de Ciudad Real (hoy San Cristóbal de las Casas), luego cursó Teología y Escolástica en la Universidad de San Carlos de Borromeo (Guatemala) y se infectó allí con la lectura de autores prohibidos como Locke y Condillac. Como sacerdote era “fuerte y decidido amparo de la raza indígena”. Alguna fuente menciona una oscura y breve huída de Guatemala, junto con su amigo Joaquín Galve, por una acusación de apostasía. El hecho es que formó parte de la Sociedad Económica de Amigos del País, se relacionó con intelectuales y científicos procedentes de diversas regiones del reino, como Longino Martínez, José Cecilio Del Valle y Mariano Mociño, viajó a Madrid, comisionado para reorganizar la organización provincial de su orden, y presenció allí la invasión napoleónica. A su regreso se instaló en SCLC y fundó una escuela en la que experimentó métodos pedagógicos de alfabetización especialmente concebidos para este continente y recogidos en varios volúmenes. Introdujo la primera imprenta de la provincia y fundó el periódico El Pararrayos.

Para entonces las ideas libertarias llegaban a tierras chiapanecas por medio de El Editor Constitucional, publicado en Guatemala, y hasta donde se sabe el dominico conservó un perfil bajo durante la guerra de Independencia; no fue sino hasta que Iturbide proclamó el Plan de Iguala que se decantó abiertamente por la causa independentista. El 28 de agosto de 1821, en lo que se conoce como Grito de Comitán, Matías arengó a los presentes en una misa celebrada en el templo de San Sebastián a secundar al Ejército Trigarante. Lo que siguió fue una pugna entre quienes querían mantener a Chiapas unida a lo que había sido la Capitanía General, los que se inclinaban por una república independiente y el bando que a la postre triunfó, que propugnaba la unión con México, y en el que Matías de Córdova tuvo un papel destacadísimo. Murió unos años después (1828), en Chiapa de Corzo, en donde se desempeñaba como prior del Convento de Santo Domingo. Bueno, pero si no lo han leído, está aquí y acá.

16.8.16

AMLO no tiene nada

El presidente nacional del partido en el gobierno, Enrique Ochoa, ha informado, en su correspondiente 3 de 3, que posee inmuebles por un valor conjunto de cerca de 20 millones de pesos, además de 50 automóviles comprados al contado, más de millón y medio de pesos en obras de arte y activos intangibles” por 8 millones.

Por su parte, Alejandra Barrales, presidenta nacional del PRD, tiene una casa en la capital que vale más de 13 millones de pesos, un depa en Acapulco con valor de 8 millones, un departamento más, un terreno en el Estado de México un Mercedes Benz que costó más de medio millón, otro coche (donado) de 220 mil, dinero en el banco (más de un millón de pesos) y acciones en una empresa transportista (medio millón).

Miguel Ángel Mancera, quien formalmente no encabeza ningún partido pero que en los hechos ostenta, por medio de la anterior, el control de la presidencia perredista, tiene una fortuna de 43 millones de pesos, similar a la declarada (no en la 3 de 3) por Enrique Peña Nieto, compuesta por casas, departamentos, locales, menaje de casa, obras de arte, joyas y acciones.

Todo lo anterior ha sido recibido sin novedad por los medios hegemónicos y por la mayor parte de la clase política. En cambio, la declaración 3 de 3 de Andrés Manuel López Obrador, presentada la semana pasada, levantó una ola de críticas iracundas. Varios personeros del régimen se le fueron encima porque les pareció del todo inverosímil que un político con larga trayectora, ex candidato presidencial en dos ocasiones y presidente nacional de un partido, carezca de bienes significativos. El hecho de que AMLO no tenga automóvil propio ni una casa a su nombre ni tarjeta de crédito y que revele sin ambages la modestia de su situación financiera ha enfurecido a priístas, panistas y perredistas. Lo han llamado mentiroso, simulador, hipócrita y demás lindezas.

La situación patrimonial declarada por el dos veces candidato presidencial dista mucho, sin embargo, de ser excepcional: en el mejor de los casos, sólo 20 millones de mexicanos (una sexta parte de la población total) cuenta con tarjeta de crédito; 66 por ciento responde que viven en  casa propia, aunque su hogar no esté a su nombre sino al del cónyuge o al de un pariente; cabe suponer que sólo un 20 por ciento o menos de la población ha tenido la fortuna de inscribir su nombre en una escritura inmobiliaria. En cuanto a vehículo propio, Calderón dijo hace cinco años que 44 por ciento poseía uno, aunque cabe suponer que hijos y pareja del propietario real también se ostentan como tales.

No tener coche, casa ni tarjetas de crédito es, pues, representativo de un vasto sector de la población del país. Pero ningún encuestador pregunta al encuestado si tiene más de 20 automóviles, o cuando menos un Mercedes Benz, ni inquiere sobre inmuebles de extremado lujo en Acapulco ni interroga acerca de la posesión de acciones en la bolsa. Se entiende que los individuos poseedores de tales bienes forman parte de una élite minúscula que ni aparece en las cifras del INEGI y que, sin embargo, maneja a su arbitrio los dineros de la nación. Cómo no va a haber crisis de representatividad si se presenta como natural el hecho de que los políticos deban ser o volverse ricos.

Lo correcto, piensa uno, sería indignarse ante la persistente fusión entre las figuras del funcionario y el magnate, así como el cinismo con el que empleados públicos y representantes populares se embolsan, de manera perfectamente legalizada, millones de pesos del erario. Pero la 3 de 3 de AMLO puso ante el espejo a políticos que --uno supone-- tendrían que estar más dedicados a atender y resolver asuntos públicos que a multiplicar su dinero y que forman parte de la ínfima minoría de beneficiarios de un país con hambre. Porque, como dice José Mujica, que te guste la plata no tiene nada de malo, pero si te gusta la plata no te metás a la política”.

O será que es normal volverse rico en dos o tres décadas de servicio público y que lo monstruoso es estar en la política y no acumular.

Para acabarla de arruinar, la 3 de 3 del tabasqueño hizo claro que ese formato que nos presentaban como un dique mágico contra la corrupción no servirá para maldita la cosa –como no sirve de nada el pomposo “Sistema Nacional Anticorrupcion” recientemente aprobado– porque si lo llenas de buena fe te llaman mentiroso, lo cual significa que hay suficiente margen para llenarlo con mala fe. Para acabar con la corrupción no es necesario instaurar formatos y mecanismos simuladores ideados en el ITAM para taparle el ojo al macho de la corrupción corporativa ni reformar las leyes; se requiere, simplemente, de voluntad política para cumplir las que existen.


12.8.16

¿Cuántos minutos
hay en una hora?




¿Cuántos minutos hay en una hora?
–Seis –afirma el amante no saciado.
–Sesenta mil –replica el torturado
con voz doliente que piedad implora.

–¿Cuántos minutos hay en una hora?
–pregunta un relojero despistado
mientras, en un rincón del atestado
taller, con desazón su oficio llora.

El dictado de Greenwich ya es difunto;
en el incierto tiempo del ahora
nadie tiene certeza del asunto.

Y cuando la impaciencia me devora
en el compás de espera me pregunto
cuántos minutos hay en una hora.

__________
Ilustración: "El guardián del tiempo y sus relojes secuaces". Jacek Yerka

9.8.16

CNTE: hacia la victoria



La llamada reforma educativa, que fue en realidad un intento del régimen por abrir la puerta a la privatización del sistema de enseñanza pública y por desarticular las expresiones sindicales del magisterio no sometidas al régimen, está muerta. Ha terminado por hacerse evidente que ese paquete de modificaciones legales era un engendro espurio, ideado en organismos internacionales e impulsado por grupos de interés que pretendían tomar por asalto el ámbito educativo; más allá de elementos discursivos y propagandísticos y de disposiciones punitivas y de control laboral, no había en él gran cosa pedagógica, ni nada que lo convirtiera en un factor para la dignificación de la enseñanza que es sin duda urgente.

Como queda claro en forma retrospectiva, los funcionarios que se empeñaron durante meses en aplicar esas disposiciones no tenían ni idea de la conformación del país en el que viven. Supusieron que la disidencia magisterial podría ser doblegada con una combinación de publicidad difamatoria, desgaste, represión y sanciones. No se dieron cuenta de que el agravio no sólo afectaba a los maestros democráticos movilizados sino que tocaba también el corazón de una sociedad que ha sufrido demasiados despojos. Acaso imaginaron que el provocar una carnicería en un bloqueo de Oaxaca aterrorizaría a los movilizados pero sucedió algo distinto: reafirmó su convicción de lucha, la extendió a otros sectores y colocó al gobierno ante un nuevo problema. Tal vez pensaron que el sindicato oficial y su cúpula charra sería capaz de neutralizar a la CNTE y sucedió que muchos miles de profesores adscritos al SNTE se sumaron a las acciones de resistencia. Seguramente jamás imaginaron que los padres de familia, en vez de rechazar el paro, lo apoyarían.

Con todo y sus simulaciones el gobierno federal ha reconocido de varias maneras –todas ellas implícitas, sí– que su reforma no sirve porque tiene dientes pero no contenidos; que no tiene margen para emprender una represión masiva en contra del magisterio democrático y que el diálogo y la negociación son la única vía practicable para destrabar el conflicto. Ciertamente, le falta admitir lo principal: que no es posible mejorar el nivel educativo en un país en el que los niños van a la escuela sin comer y asisten a clases en aulas con piso de tierra mientras sus funcionarios pasean por el mundo en aviones de miles de millones de pesos. Por lo pronto, la “reforma educativa”, ese engendro oligárquico y tecnocrático al que no se le iba a cambiar ni una coma, ha muerto.

Los funcionarios federales tienen trabajo por delante: ahora deben sosegar a los iracundos líderes de la Coparmex, la Concanaco y la Concamin que exigen vengar con sangre la afrenta de una rebelión de pobres que ha derrotado al poder público y que, bien capitalizada por sus protagonistas, puede sentar un precedente para empezar a echar abajo el conjunto de las reformas estructurales del peñato. Más allá del estridente chantaje empresarial y de los ejercicios oficiales de simulación para encubrir el tamaño de la derrota (como el “modelo educativo” que la SEP se sacó del sombrero hace unos días), ahora el magisterio democrático tiene ante sí la tarea de convertir en una victoria gremial y social el fracaso del régimen.

Cabe esperar que las movilizaciones, las mesas de diálogo (en las que cabe sospechar toda clase de trampas, dilaciones y distorsiones por la parte oficial) y los foros públicos se extiendan ahora al Congreso a fin de que ocurra allí el régimen no ha querido hacer en casi cuatro años: escuchar a los maestros del país y tomarlos en cuenta. La resistencia magisterial –esa que según sus linchadores mediáticos sólo busca perjudicar el tránsito y el comercio, huevonear y heredar plazas– no sólo tiene una vastísima experiencia pedagógica y social sino también un enorme trabajo de reflexión, análisis e investigación sobre los problemas y las miserias del sistema de educación pública y sus posibles soluciones. La sociedad y las instituciones deben darse la oportunidad de conocerlo. Si ello sucede, será posible construir y aprobar un conjunto de iniciativas que realmente merezcan el nombre de reforma educativa y socializar así la victoria que los maestros han ido construyendo con lucidez, tesón y abnegación admirables.